La Historia

Con el sueño de ser madre volví a casa, a Barcelona, después de siete años en el extranjero. Era el año 2009. Estuve cursando un máster en dirección hotelera y en marzo del 2010 dejé mi CV en Tickets bar. No me llamaron hasta 2014. Fue todo muy extraño, pero cuando recibí la llamada, no me lo podía creer… ¡Después de tanto tiempo! Aún así estaba totalmente deseosa de trabajar con/para los mejores del mundo, reconocidos a nivel internacional.

Trabajé en Elbarri durante 4 años, concretamente en los restaurantes Hoja Santa y la Taquería Niño Viejo. Elbarri es un grupo de restaurantes (Tickets bar, Bodega 1900, Pakta y Enigma) que pertenece a Albert Adriá y a Sus socios, los hermanos Iglesias, que a su vez son propietarios de Rías de Galicia, La cañota, Spai Kru… y  su el tercer componente es Paco Méndez..

En agosto del 2014, cuando empecé, mi hijo mayor tenía sólo cinco meses. Cuando estaba en el trabajo, tenía la necesidad de demostrar quién era; me quería integrar como la que más, hacerlo todo perfecto, estar siempre disponible. No importaba si me pasaba allí todo el día y, cuando digo todo el día, hablo de empezar a las 11 de la mañana y no salir hasta la 1 de la madrugada. Tenía sentimientos encontrados: estando en el trabajo no me acordaba de mi bebé y eso me hacía sentir culpable; disfrutaba tanto del trabajo… Quería darlo todo y quería dar lo mejor de mí. Al poco, estaba cuadrando caja y formando al equipo de camareros. Después de seis meses seguía cobrando como camarera, no como responsable de sala.

El ambiente era tenso. Paco Méndez creaba, muchas veces, tiranteces innecesarias. Es una persona complicada, extremadamente exigente, con malas maneras, faltas de respeto incluso llegando hasta el insulto, en algunos casos. En este momento ya empezaba a sentirme que, emocionalmente, la empresa y yo no teníamos nada que ver, pero tenía un bebé así que hasta que no tuviera otro trabajo, no podía dejar este.

La verdad es que mi forma natural de ser es pensar que todo el mundo es bueno… Soy una persona naive por naturaleza, como se dice en inglés. Confié en mi director de aquel entonces y le comenté que, en el futuro, mi marido y yo nos íbamos a organizar de manera diferente con respecto a nuestro hijo. En ese momento era yo la que estaba trabajando más horas fuera de casa y mi marido el que cuidaba de nuestro bebé e íbamos a intercambiar estas posiciones en cuanto él empezara a trabajar más. Así que, cuando llegara el momento, pediría a la empresa una reducción de jornada por guarda de un menor. Este, ni corto ni perezoso, le trasladó esta información a Pedro Iglesias (socio de la empresa ) y este, a su vez, no tuvo ningún reparo en cogerme en el restaurante, sacarme a la calle y me exigió explicaciones con respecto a esto de la reducción. En ese momento ya empecé a verle la patita al lobo feroz.

Después de un año trabajando a destajo, despidieron al director de sala y me ofrecieron su puesto a mí. No pude aceptar el puesto de directora ya que mi marido también trabajaba 16 horas diarias fuera de casa y uno de los dos tenía que cuidar de nuestra familia.

Presenté una reducción de jornada para poder cuidar de mi bebé. La propuesta de la empresa, cuya jefa de administración es María José(mujer de Juan Carlos Iglesias, otro socio de la empresa, además de administrador) era cambiar mi contrato de ese momento a otro de 16 horas semanales, teniendo que trabajar, en realidad, 21 horas y con un salario de 400€, más o menos. No tuve más remedio que consultar con un abogado laboral para asegurarme que lo que la empresa quería era lo que me correspondía y, efectivamente, lo que quería distaba mucho de lo que acabó siendo. Se vieron forzados a darme la reducción por la manera que tuve de gestionarlo pero, obviamente, del puesto que tenía ni se habló, se sobreentendía que mis responsabilidades se esfumaban con el cambio.

Mi sueldo se redujo en función de la reducción de las horas de trabajo: de trabajar 60 horas pasé a trabajar 21, cobrando 21 y no 16 como quería la empresa, inicialmente, en el horario de mañana. Empecé a ser y a sentirme un lastre para la empresa porque era la única que entraba a mi hora y salía a mi hora, cosa que no gustó mucho al chef ejecutivo, señor Paco Méndez. Estuve como dos años más o menos realizando tareas administrativas, gestión y planificación de reservas, hostess, confirmación de reservas, es decir, llamar a todos los clientes para confirmar que iban a ir a cenar. Más tarde alegarían para despedirme, cambios organizativos en la empresa, es decir que estas funciones las haría otra persona, cobrando menos y haciendo más horas que un reloj, como el resto de la plantilla

A partir de aquí me reiteré en mi posición de pensar: «Estoy aquí porque tengo un hijo y, en estos momentos de mi vida, es lo que me toca vivir «. Sin embargo, tenía muy claro que esta empresa era de las peores en las que había trabajo y estaba convencida que, cuando pudiera, me iba a buscar otro trabajo.

Mientras tanto, el tiempo seguía pasando en el trabajo, viendo todo tipo de faltas de respeto, de abusos, de situaciones humillantes por parte de Paco Méndez hacia los trabajadores. Y aquí, transcribo literalmente una respuesta de una entrevista que leí en La Vanguardia, que va como anillo al dedo para describir y resumir esto último que acabo de comentar: «Tenemos un problema de identidad si ahora los modelos son personajes como Steve Jobs (en mi caso, léase Paco Méndez = Steve Jobs en sus inicios) brillante en su trabajo, pero un tirano con su gente y un mezquino emocional «

En Abril de 2017 me quedé embarazada de mi segundo hijo. Todo iba más o menos bien conmigo, hasta que me tuve que coger la baja por contracciones continuadas y riesgo de parto prematuro. Una vez que tuve a mi hijo y estando de permiso de maternidad, me puse en contacto con la empresa en dos ocasiones por mail para confirmar el día de mi vuelta al trabajo sin éxito. Esto ya me hizo pensar que, a lo mejor, se estaban planteando mi despido y… Dicho y hecho, pero ¿las maneras? Lo nunca visto y de lo peor.

Dos días antes de empezar oficialmente a trabajar me llaman de RRHH, concretamente Núria Coronas Benítez y me dice, de manera extraoficial, que me iban a despedir, además de que nos reuniríamos para comunicarme la cantidad de la indemnización. El mismo día que tenía que empezar a trabajar, me citan en las oficinas Núria y María José y me indican que me corresponden 5000€, más o menos, de indemnización y que me vaya a casa, me lo piense y si no me cuadra, que vuelva al trabajo. Obviamente, la parte de «volver al trabajo» yo pensé que era un bulo ¿qué clase de empresa deja a elección del trabajador escoger entre una miserable indemnización o volver al trabajo? En el fondo, no entendía lo que estaba pasando.

Estaba claro que tenía que consultarlo con otro abogado laboral, dada mi experiencia pasada. Había una alta probabilidad de que me quisieran estafar y así era¿Cómo una empresa, de tal envergadura a nivel mediático y reconocimiento, podía actuar así?

Mi abogado me dice que si todo había sido verbal, ellos podían alegar que yo no me había presentado a mi puesto de trabajo por lo que sería despido voluntario, así que al día siguiente tenía que ir a trabajar. Allí no me esperaba nadie, no sabía lo que tenía que hacer. Me pasé cuatro horas ayudando a mis compañeros de cocina. A las 13.00h los responsables entran y me dicen que a ellos la semana anterior les habían comunicado que yo no iba a volver. Al día siguiente me encuentro un folio en el que se podía leer: «Tareas Marta». Básicamente, me habían convertido en personal de limpieza. Durante un mes me tienen limpiando y yo pienso “¿qué necesidad hay?” Me quieren despedir siendo una madre con reducción de jornada, yo también me quiero ir, pero lo que pasé ese mes y lo mal que me lo hicieron pasar no se lo deseo ni a mi peor enemigo.. Por no dejarme, no me dejaban ni comer, todos mis compañeros sentados en la mesa comiendo, y yo limpiando las sillas del restaurante..

Qué menos que sentarme y tratar las cosas con el respeto que se merece cualquier persona: te queremos despedir , esto es lo que te corresponde, llegamos a un acuerdo y adiós muy buenas. Obviamente durante todo ese mes, las funciones que yo había desempeñado con anterioridad las estaban realizando otras personas, ya que eran funciones básicas de un restaurante.

Pero ¿por qué me estaban haciendo eso? ¿Porque priorizaba a mis hijos, porque no trabajaba 14 horas sin cobrar horas extras y sin decir ni mu? ¿Porque no le regalo la oreja a nadie? ¿Porque no me identifico para nada con su modus operandi: trabajar, bajar la cabeza y callar?

No creo que tengamos que ser ovejitas de un rebaño, pero lo más importante es evitar que nuestros hijos y, sobre todo, nuestras hijas sufran, en el futuro, esta misma situación. Nosotras, sus madres, podemos hacer cosas para que esto cambie, nosotros decidimos no ir a estos restaurantes y explicamos a nuestras hijas e hijos por qué no vamos a estos sitios o por qué no consumimos ciertos productos o sí consumimos otros.

Cuando nuestros hijos e hijas crezcan y trabajen en el mundo laboral, si crecen viendo con naturalidad el modo responsable en que consumen sus padres, harán lo mismo y estas situaciones no serán tan frecuentes. De hecho, cuando pasen, lo verán tan fuera de lo normal que no lo aceptarán.

Durante un mes que estuve limpiando, mi abogado y la empresa se pasaron UN MES negociando mi salida y luchando mi indemnización. Mi abogado me decía: “La ley te protege cuando tienes una reducción por guarda de un menor”, yo, todavía hoy, me pregunto ¿de qué manera? Mis funciones en la empresa eran de recepcionista, tengo un bebé, vuelvo del permiso de maternidad y me ponen a limpiar mesas, patas de sillas, cristales, bidones de cerveza, porticones de las puertas, les faltó ponerme a limpiar los lavabos, y perdonad pero ¡¡¡¡¡arriba las mujeres que limpian!!!! (yo también trabajé de housekeeping, en un hotel en Oxford durante nueve meses)

Pero ellos, lo que quieren, es que seas tú la que abandone, porque estás limpiando y la cabeza te va a mil por hora pensando en qué injusta es la situación y lo que quieres es abandonar porque ya no puedes más; pero te creas un caparazón para hacerte la fuerte y que no se note, que no te vean débil. ¿Tenemos que llegar hasta el límite para decir «hasta aquí»? Ellos, a través de esta situación quieren que pasen los días hasta que no podamos más ¿qué tenemos que enfermar? ¿sufrir un ataque de ansiedad? ¿justo ahora? ¿justo después de volver del permiso de maternidad? Hacerle esto a una madre lactante, ¿por qué nos castigan de esta manera? ¿qué necesidad hay? Empresas de este calibre deberían ser ejemplos a seguir y no que su política sea vejatoria y ruin.

Este blog es mi manera de negarme a que otras MADRES KUALKIERAS pasen por esta situación, a contribuir a que este tipo de situaciones dejen de ser una lucha y pasen a ser situaciones donde todo vaya rodado. SOBRE TODO EN EMPRESAS COMO ESTAS, QUE VENDEN EXPERIENCIAS MARAVILLOSAS PARA SUS CLIENTES PERO, EN EL FONDO, ESTÁN PODRIDAS Y SUS TRABAJADORES LO VIVEN EN SILENCIO.

Menos mal que yo soy una persona afortunada,  que tengo a los abuelos de mis hijos cerca, me pueden ayudar, tengo una situación privilegiada, en mi familia las cosas están bien y tengo apoyo por todos lados, pero¿si fuera una persona débil? no he sufrido en ninguno de mis embarazos depresión post parto pero es algo muy común, le doy gracias al universo. Tranquilamente podía haberle pasado a una mujer en una situación totalmente diferente a la mía, y sufrir una situación como esta, le hundiría en la misería, esta gente no tiene ningún tipo de reparo, sólo les importa el dinero.

En mi caso, lo único que la ley obligaba a la empresa era, después del juicio, a hacer las mismas tareas que hacía antes del permiso de maternidad, pero si el juicio tarda en celebrarse 3, 6 o 9 meses, durante todo ese tiempo sigues limpiando. La situación puede volverse tan insostenible que, una misma, decida que quiere dejar la empresa. No hace falta que ellos te echen. No hay derecho que a una madre lactante una empresa le esté haciendo bullying, no hay derecho que se te obligue a vivir una situación tan injusta y con tanta maldad.

Después de darle vueltas durante mucho tiempo, no encuentro otra explicación más que se quiere hacer daño por el mero hecho de hacer daño. ¿O es por 5000€? ¿en serio? ¿de verdad a ellos les va tanto en este dinero? ¡¡Me parece increíble!! Al final es la ley la que marca cuánto dinero me corresponde. ¿por qué esta lucha? Tengo que obligar (con abogados) a que estos empresarios hagan lo que la ley dice que tienen que hacer, ¿por qué son tan malos? TODO DEBERÍA SER MUCHO MÁS FÁCIL

Por supuesto su maldad y frialdad en esta gestión siguió hasta el último momento. Este asunto lo derivan a su gestor, el señor Jordi Ginger Granja, una persona sin ningún tipo de escrúpulos. El día que tuvimos que firmar el despido en el despacho de mi abogado se presentó dos horas tarde, todavía me faltaba gestionar el paro e ir a los juzgados para firmar el acuerdo de despido. Sin querer extenderme mucho más, me encontré un 17 de agosto (con media España de vacaciones) en la oficina de desempleo sin el certificado de empresa, ya que Jordi Ginger se había comprometido a mandarlo a la Seguridad Social directamente y no lo había hecho. Estaba en estado de shock, querían hacerme sufrir en cada paso hasta el mismísimo último momento Qué vergüenza, por favor!

Un mes después teníamos cita en los juzgados. Una vez más, el señor Jordi Ginger se presenta media hora tarde. Parecía que la manera de actuación de la empresa se había transferido a las distintas partes para que fuera toda una agonía.

Y por todo esto, unidos deberíamos de dejar de consumir en sus restaurantes, sus libros, sus documentales. Madres poderosas, tenemos que abrir los ojos a la gente y tod@s juntos decir NO y por darle a: suscribirse 🙂